El teatro es un ágora (o el teatro lo producimos entre todos)
Entras a un teatro de un barrio en una ciudad cualquiera, atraviesas el hall, enseñas tu entrada a los acomodadores y te sientas en tu butaca. Y entonces ocurre: comienza la escena. Un actor o una actriz dice algo, suena una música o alguien ejecuta una partitura de movimiento. La función comienza.
Pero para que comience, para que los actores y los técnicos estén donde están y tú estés en tu butaca, han ocurrido muchas cosas antes. Tantas que es imposible enumerarlas. ¿Cómo empezó aquello? ¿Quién dio el primer paso? ¿Quién tomó la primera decisión o tuvo la primera idea?
Sin duda, la situación de que estés asistiendo a un evento escénico se la debemos a la mano invisible de la producción. Quizá ha sido una producción espontánea, o una perfectamente planificada. Da igual, se ha producido un acontecimiento único e irrepetible.
Lo que menos importa es si se trata de una gran institución o de un pequeño colectivo independiente, lo fascinante es que podamos seguir participando de esta forma de organización humana que permite crear encuentros en torno a una actividad escénica. Algo que viene ocurriendo desde los inicios de nuestra civilización.
Nos gusta pensar que para que algo ocurra, es necesario que una persona lo decida; sin embargo, las artes escénicas desafían esta noción al demostrar que, en realidad, son el resultado de decisiones colectivas y coordinadas, no de la voluntad unilateral de un individuo. Un planteamiento disruptivo en un mundo ya acostumbrado a la oferta online en la que cada persona decide el espacio y tiempo de su conexión. Un planteamiento que acerca las artes escénicas a la actividad política.
En las artes escénicas se trata de coincidir. Y, a diferencia de los deportes, no habrá ganadores ni perdedores, simplemente ocurrirán cosas en tu presencia que no tendrán consecuencias reales. Esta idea simple y fundamental explica lo que nos une ahora: lees este artículo porque formas parte de esta dimensión, eres alguien que participa de este tipo de encuentros, formas parte del teatro, como yo.
El teatro es un ágora, su delicada importancia nos ayuda a relativizar la gravedad de la vida. No es de nadie, de ningún grupo, nadie lo gobierna o lo decide,
sino que, en todo caso, es el público quien lo define y le da sentido.
Desde Ágora, queremos darte la bienvenida a esta dimensión digital que pretende celebrar todo el teatro que hacemos.


