Escenarios de futuro y Artes escénicas
La revolución digital, con sus múltiples transformaciones en la forma de entender las comunicaciones, ha impulsado el crecimiento de industrias creativas como la moda, el videojuego, la fotografía, la videocreación; pero aún estamos lejos de conseguir que constituyan un impulso notorio en las Artes escénicas, al menos en España y gran parte de Latinoamérica.
No hay una única razón que explique esta circunstancia, pero mencionaré tres causas que considero relevantes:
- El valor de las artes escénicas está asociado a la experiencia en vivo, algo que no puede digitalizarse, y la digitalización se diseña o se percibe como peligro o sustitución.
- La mayor parte de las estructuras creativas en las Artes escénicas son temporales, y el trabajo en entornos digitales requiere constancia y continuidad para ver resultados.
- La industria de las Artes Escénicas no ha contemplado la prospectiva o estudios de futuros como una actividad fundamental y capaz de generar riqueza.
En este artículo hablaré del tercer punto, con el fin de aportar una visión sobre la riqueza que puede aportar a cualquier organización cultural de artes escénicas incorporar en su programa los estudios de futuros bajo la perspectiva que nos aporta el investigador Jim Dator.
Acudir a una función en vivo es formar parte de un rito que tiene que ver con lo material y el territorio, en este sentido, la desmaterialización del mundo digital resulta contraria a la actividad escénica; ahora bien, si pensamos en las artes escénicas como una peculiar actividad industrial, resulta conveniente hacer un esfuerzo prospectivo que nos permita contemplar y diseñar el futuro no sólo de nuestra organización, sino de todo el sector.
Nadie puede predecir el futuro, afirma Jim Dator, los futuros son plurales, alternativos, diversos, posibles: futuribles. No es el futuro, la materia de nuestro trabajo, sino los futuros alternativos. Lo más importante de los estudios de futuros es que ayudan a instituciones e individuos a visualizar, diseñar y avanzar hacia futuros preferidos en lugar de aceptar pasivamente lo que “será”.
Uno de los arquetipos de estudios de futuro que propone Jim Dator para estudiar una tendencia de comportamiento evidente nos puede servir de ejemplo para analizar una tendencia que puede afectar el comportamiento del público, por ejemplo:
-Los ciudadanos pasan cada vez más tiempo conectados a sus dispositivos.
Como parte de esta tendencia, podemos observar que:
-Las marcas, industrias y creadores se digitalizan y llenan de contenidos los distintos canales disponibles en internet.
-Aparecen nuevos creadores capaces de generar contenidos y formar comunidades digitales.
-Las artes escénicas ofrecen un porcentaje bastante reducido de estos contenidos, comunidades y creadores.
Si dejamos que esta tendencia continúe y siga su trayectoria sin intervenir, como propone el primer arquetipo de Dator, en cinco años podríamos observar los siguientes resultados:
-Las AAEE serán percibidas como residuales o incapaces de aportar valor en el entorno digital.
-No se las tendrá en cuenta como agentes relevantes en la transformación digital, no se destinarán recursos a su investigación.
-Será difícil establecer una conexión entre jóvenes o nuevas audiencias y artes escénicas.
Si dejamos que esta tendencia continúe su curso, en quince años podría ocurrir que:
-Las artes escénicas quedarán marginadas de la posibilidad de encontrar inversores, sponsors por la falta de audiencias.
-Las artes escénicas no contarán con herramientas específicas desarrolladas para apoyar su crecimiento.
-La calidad del teatro disminuirá por falta de inversión, investigación y desarrollo de nuevos modelos.
En este sencillo ejercicio hemos estudiado la evolución de una tendencia que, en el caso de no intervenir para modificar su trayectoria, podría afectarnos gravemente. El ejemplo nos puede ayudar a crear consciencia sobre la necesidad de invertir en el desarrollo de nuevos modelos de digitalización para las artes escénicas que aporten valor, no sólo a las organizaciones que las impulsan, sino a otras organizaciones y usuarios.
Resulta fundamental el desarrollo digital del sector, evitando la repetición de iniciativas ya que esto evita la expansión; hay que hacer un esfuerzo por observar el mapa, poner en valor lo que existe y asumir las tareas pendientes.
El sector necesita desarrollar modelos de oferta de contenidos bajo demanda, evitando la cultura del todo gratis que puede perjudicar el posicionamiento y ha demostrado no ser tan efectivo en la construcción de comunidades de artes escénicas.
Estas y otras conclusiones podrían llegar a las empresas culturales a través de los estudios de futuro, aportando un modelo de pensamiento para la toma de decisiones que les permita visualizar y dedicar una parte del esfuerzo de la construcción del escenario deseado y liderando procesos de cambio que puedan ayudar a la mejora de todo el sector.


