Teatro ingobernable

por | Público

En su libro “Cultura Ingobernable” Jazmín Beirak nos invita a repensar el papel de la cultura en la sociedad actual. Según Beirak, la cultura no debe ser vista como un objeto de consumo, sino como una herramienta para crear lazos comunitarios y fortalecer el tejido social. Nos plantea una cultura que es proyecto colectivo que trasciende el tiempo de ocio y se integra en la cotidianidad de nuestras vidas. 

Pero ¿Cómo podemos participar en ese tejido cultural y vivir inmersos en el territorio cultural? El libro propone un primer camino desde las ideas, nos invita a dejar de plantearnos la cultura como algo que puede elevarnos o entretenernos y empezar a pensar la cultura como un espacio de relaciones humanas.

El teatro, como todas las Artes en vivo, esas que sólo puede producirse cuando actores y públicos se encuentran, las relaciones humanas constituyen la esencia del oficio. Pero no se trata sólo de relaciones entre público y actores, o entre profesionales del oficio, el campo relacional del teatro es infinito, un campo abierto a la exploración de cualquier persona que desee empezar a formar parte del juego.

En primer lugar, el teatro ofrece una relación entre personas y espacios, desde los antiguos templos, los teatros griegos, los escenarios a cielo abierto hasta los actuales teatro, la arquitectura permite a quienes asisten a un teatro contemplarse en relación con los edificios y crear relaciones con otros cuerpos, que también exploran la arquitectura creando sus propias relaciones. 

El teatro permite crear un campo de relaciones con las palabras y con el silencio, silencio y palabra forman parte de la vida cotidiana y forman parte también de la experiencia escénica, nos permiten revisar otros lenguajes, abrir nuestra forma de comunicación a otras.

La composición visual y sonora abren nuevas posibilidades relacionales. Quizá una forma de formar parte del teatro y que el teatro forme parte de nuestra vida sea acercarnos a él con la sencillez de alguien que viene a crear relaciones. Sin exigir que estas transcurran de una manera determinada, sin esperar que generen algo concreto, con la apertura propia de alguien que viene a encontrarse con otros y el interés de quién quiere descubrir en esos otros posibilidades para su propio ser. 

En una entrevista en El asombrario, Beirak subraya que la cultura es todo lo que hacemos las personas individual o colectivamente y que nos permite acceder al mundo y modificarlo con herramientas ligadas a lo simbólico, al cuerpo y a la generación de comunidad. Y pocos espacios tienen la potencia del teatro para señalarnos esa posibilidad, de modo que el teatro y todas las artes escénicas nos permiten como público recuperar la consciencia de que mientras existimos, existe una cultura y que esta no está separada de nuestra vida sino que forma parte de ella y es un vehículo que nos integra y nos devuelve al papel de ciudadanos, no olvidemos la profunda relación que existe entre Teatro y democracia.

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