Cultura del error en las Artes escénicas

por | Profesionales

La cultura del error se refiere a un enfoque, aplicable a la gestión de Artes escénicas y a cualquier otra empresa o actividad humana, que valora y aprovecha los errores como oportunidades de aprendizaje y mejora, en lugar de considerarlos fracasos. 

Esta filosofía ha ganado relevancia por su potencial para fomentar la creatividad, la resiliencia y mejora continua de las organizaciones. Pero ¿Existe una cultura del error en el sector de las Artes escénicas actualmente? Resulta difícil analizar todo un sector en un post, pero podemos fijamos en algunos aspectos de la política cultural de las instituciones; analizando los programas con mayor presupuesto, encontramos pocos espacios dedicados al riesgo y la experimentación, una situación que lleva a confusiones sobre cuál es el lugar y el momento en el que podemos equivocarnos artísticamente y probar con libertad opciones.  

Sin un entorno seguro para la experimentación, los profesionales evitarán el riesgo en sus creaciones, lo que acaba creando un sector más conservador. La falta de cultura de riesgo también genera la necesidad de héroes y heroínas, personas dispuestas a inmolarse por perseguir la libertad creativa.

La cultura del error intenta evitar la sensación de peligro o la necesidad de inmolarse entendiendo que el valor del riesgo y los posibles errores son una contribución al aprendizaje y crecimiento colectivo. 

El sistema concursal, que es el que más se utiliza para asignar la gestión de espacios y los fondos públicos, promueve el rendimiento al menor precio y una idea del éxito basada no en la trayectoria sino en la obtención de premios o puntos diplomas o la repercusión mediática; de ahí que muchas veces lo nuevo, lo diferente, lo emergente no cuente con espacios para su desarrollo.

Empresas gigantes como Google o Amazon cuentan con laboratorios específicos dedicados a la innovación, presupuestos para prueba y error, pero en un sector precarizado por el modelo de gestión imperante, iniciativas como estas, que surgen como una necesidad natural de los creadores, no se asumen en los espacios con mayor presupuesto y posibilidad.

Una de las ventajas de la cultura del error es que promueve el dinamismo ya que incorpora, además de la experimentación y el riesgo que hemos mencionado, la costumbre de generar de bocetos, muestras o prototipos de proyectos con poca inversión que pueden exhibirse, recibir feedback y mejorar; fomentar esta práctica permitiría que las grandes producciones no se destinaran a la prueba de proyectos sino que estos presupuestos más grandes se destinaran a obras o formas de trabajo que ya han superado esta fase experimental. 

Una de las ventajas de la cultura del error es que promueve la reflexión, la colaboración y la confianza, en lugar de una competitividad mal entendida que menosprecia la capacidad que tiene la comunidad del teatro de hacerse más fuerte a través de la cohesión.

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